A menos de 18 meses de la revisión definitiva del T-MEC —programada para el 1° de julio de 2026— México atraviesa una paradoja sin precedente en su historia industrial reciente. El nearshoring rompe récords históricos de inversión extranjera, pero solo el 6% de las empresas nacionales ha logrado integrarse de forma real y auditable a las cadenas globales de valor que ese fenómeno demanda.
El 94% restante opera en un entorno de riesgo creciente: nuevas exigencias de contenido nacional, presión energética a niveles críticos, saturación logística en fronteras y puertos, y sin la infraestructura de negocio necesaria para responder al ritmo que los mercados internacionales exigen.
Esta rueda de prensa no hablará de política. Hablará de cómo las empresas podrán seguir operando y siendo competitivas en el entorno que el T-MEC revisado va a imponer.
Los riesgos son concretos y medibles. Las empresas que no inicien hoy su proceso de adaptación —certificación de contenido nacional, trazabilidad de proveedores, eficiencia energética, optimización logística— podrían quedar excluidas de contratos estratégicos en el espacio norteamericano.